Escribo con una mano. En el otro brazo tengo a mi hija Olivia durmiendo, mientras suena What a wonderful world de Louis Armstrong. Miro por la ventana... al cielo despejado del atardecer y pienso "gracias Dios!!! por este momento de profunda felicidad". Pienso en mi hermosa familia y recuerdo que Ludmi está enfermita en la casa de su mamá, entonces siento que algo me falta para ser totalmente feliz pero que cerca estoy.
Las lágrimas están ahí, golpeando, empujando para salir but boys don´t cry!!
Olivia se despierta arriba mío y me libera el brazo. La miro y Armstrong dice "what a wonderful world", me mira y se ríe. Todo el resto del mundo carece de sentido, se desvanece. Estira su mano, me acaricia sin dejar de mirarme. No sé si sabe lo que está haciendo pero me sonrío y todo lo que deseo está en estos segundos. Nada es más importante.