sábado, 5 de junio de 2010

La ecuación de la vida...

En matemáticas, un sistema de ecuaciones es un conjunto de dos o más ecuaciones con varias incógnitas (o variables).
Creanme en esto: aplicando ciertos métodos de resolución, del siguiente sistema de ecuaciones...
X1 + 4 X2 + X3 = 7
X1 + 6 X2 - X3 = 13
2 X1 - X2 + 2 X3 = 5
podemos llegar a obtener los resultados ciertos: X1 es 5; X2 es 1 y X3 es 5 (si reemplazan los valores de X1; X2 y X3 en cada ecuación se comprueban las igualdades).
Este sistema de ecuaciones tiene solución y es relativamente sencillo. Lo que más me sorprendió cuando me enseñaron esto es que dependiendo del número de variables y de ecuaciones (línealmente independientes, pero eso no importa para lo que quiero decir aquí) que tenga el sistema, es posible obtener una única, ó ninguna ó infinitas soluciones.
Entonces pensé: "me están dando una forma matemática de expresar la vida". La vida, evidentemente, podría expresarse en un sistema de ecuaciones (también llamado matriz) ciertamente muy complejo con ¿una única solución?, ¿ninguna solución? ó ¿infinitas soluciones?
Que gran sistema de ecuaciones es la vida... muchas ecuaciones con muchas variables, incógnitas (ó ingredientes), como prefieras llamarlo.
Pienso en mis ecuaciones como proyectos ... estudiar y educarnos, trabajar y darle algo al mundo, formar una pareja y después una familia, practicar un deporte, aprender un arte, viajar...
Qué variables lleva cada ecuación? Humor, alegría, voluntad, humildad, vocación, pasión, amor, comprensión, inteligencia, criterio, emocionalidad y demás (e infinitas) energías, motivaciones y capacidades...

Al verlo así, recuerdo que pensé entonces, las variables de mi vida son y serán siempre muchas más que las ecuaciones y por lo tanto... (volví al libro y leí) "EL SISTEMA ES COMPATIBLE E INDETERMINADO, ES DECIR: TIENE INFINITA SOLUCIONES".

Reducir la vida a una serie de cuentas matemáticas es una brutalidad, lo sé, pero es vicio de un contador recurrir al recurso matemático. Con ALGEBRA comprobé matemáticamente que mí vida tiene infinitas soluciones posibles.

Cuando siento que la vida me lleva por un camino "predestinado" o algo me hace pensar que cada uno tiene un destino predefinido, vuelvo a mi matriz de algebra. Cuando tengo un mal día, o varios (como tuve esta semana) recuerdo que nada es para siempre y siempre hay infinitas soluciones posibles. Cada uno con su mambo... este es el mío.