domingo, 11 de septiembre de 2011

Somos lo que hacemos y hacemos lo que somos

Dice Roberto Perez (http://www.robertoperez.net/) que identidad es saber quién soy, para qué estoy y dónde voy. Preguntas de enorme profundidad y que van cambiando de respuesta a lo largo de nuestra vida.
Lo que no debería cambiar es nuestra fe en nosotros mismos y en que, si ponemos todo lo que tenemos en pos de lo que deseamos, nada es imposible. Sin embargo, es difícil evitar momentos de duda e incertidumbre en los que nos sentimos tan perdidos como encontrados, en los que las seguridades igualan a las dudas. Son momentos en los que, más que nunca, quisieramos tener el norte claro y caminar firme por un sendero preciso.
Personalmente, en esos momentos de duda me veo a mí mismo como "tibio" por no sentirme completamente comprometido con una causa. Porque me quedo a medio camino para no equivocarme, porque acepto cierta incomodidad interior en vez de salir a acomodar lo que me molesta. Porque me veo haciendo solo lo que me conviene, en lugar de ir un paso más allá.
En esos momentos, poner huevos en diferentes canastas (apostar a diferentes causas) puede ser menos compromiso pero los economistas lo llaman "atomización de riesgo", aunque yo lo percibo como una forma de evitar frustraciones. Compromiso y miedo al fracaso parecen las dos caras de una misma moneda en esos momentos. Lo que hay en el fondo es una tendencia a querer jugar a ganador siempre. Lo que hay en el fondo es miedo a equivocarme.

Si el éxito consiste en obtener lo que se desea y la felicidad en disfrutar lo que se obtiene. La cuestión es simplemente aclarar lo que querés porque después "todo aquello que fervientemente desees, vívidamente imagines y con entusiasmo emprendas, inevitablemente sucederá".

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